Haciendo zapping en la tele me puse a ver un programa que pocas veces capta mi atención “Química Pura” se llama, conducida por dos actores cuyo nombre escapa a mi memoria en estos momentos.
El tema que se debatía era “¿Existe la amistad entre el hombre y la mujer?” participaban de la discusión dos hombres y dos mujeres mas, con diferentes puntos de vista al respecto.
Me quede pensando en mis amigos y en las relaciones que desarrollo con ellos. En porque en las reuniones – de esas en las que se conversa – cuando las chicas y los chicos se separan me voy casi siempre con los chicos, y es que – a veces – tienen temas más interesantes, más ricos, como la política, la economía, etc. Aunque debo confesar que cuando se ponen a hablar de carros, propiedades y demás banalidades – para mí – corro con mis amigas.
Existen aquellos, a los que denomino “patas”, a quienes les cuentas tus miserias, las veces en las que la cagas completita, del mismo modo ellos te cuentan las veces que les rompieron el corazón, los detalles más desastrosos de sus relaciones anteriores y sus miedos, sueños e ilusiones futuras. Con el “pata” puedes hablar casi de todo, hasta de sexo. Así, el te puede hablar de temas que si se los contara a sus otros congéneres, recibiría nada más y nada menos que la denominación de “marica”.
Pero, en la relación con este tipo de hombre hay un factor predominante – al menos para mí– y una, solo una, regla importante: No te puede gustar – puede ser lindo, pero vamos que es diferente – y no puedes tener contacto físico con él, es decir, nada de abrazos, agarraditas de cabeza, besitos – extras del hola y chau. El contacto físico adicional solo está permitido cuando das un pésame o una noticia muy trágica, en caso contrario una palmadita en la espalda será suficiente.
También están los amigos que te gustan pero por algún motivo todo queda en lo platónico, quizás porque tienen enamorada, porque te das cuenta que todo es en one-way o porque simplemente no hay química solo gusto. En este caso pues no serás la persona que eres con tus amigas o con tu pata, no, para nada. Serás recontra posera, trataras de nunca quedar mal con él. En todo momento te mostraras como la chica súper linda y relajada, cosa que sabemos ningún ser humano real es.
Por otro lado y no muy lejos, están los amigos a los que tú sabes – si sabes, no te hagas la tercia – que se mueren por ti, que les gustas y quieren todo contigo. Aunque también hay esos amigos que les gustas pero solo para pasar el rato. Con este último grupo te puedes “divertir”, porque seamos sinceros a nadie le viene mal sentir que gusta, que llama la atención de alguien, que tire la primera piedra la que esté libre de pecado.
Pero si el chico en cuestión quiere algo serio contigo, basada en mi experiencia personal debo decir que es mejor no dejarle desarrollar ilusiones. No solo porque si lo haces repetidas veces ese cariño que él siente por ti se convertirá irremediablemente en resentimiento, rencor, no. También el karma, la mala vibra que generaste en esa persona, hará que la vida te devuelva aquello que hiciste elevado a la enésima potencia.
En conclusión, la amistad con el sexo “fuerte” es posible. Es hasta enriquecedora, porque te permite conocer – en el caso de los “patas” - que piensan los hombres y dilucidar un poco lo complicadas – o simples - que a veces pueden llegar a ser sus cabecitas. Solo es necesario identificar, conocer bien que quiere la persona de la relación contigo para que todo fluya de maravillas.
