miércoles, 19 de octubre de 2011

Noches de Drag Queen

Había ido un par de veces con amigos de la universidad a una de esas discotecas “de ambiente” en Miraflores, siempre me gusto el tipo de música que pasaban y el hecho de que, en los dos únicos locales que conocía, pudieras bailar de principio a fin.
Siempre las compare con las discotecas “hetero” en las que “chicas solas” salen de sus mesas a bailar juntas hasta que un grupo de chicos, también solos, se acercan y empiezan a hacerles el habla. Luego podían ocurrir dos cosas, hasta 3: que se hagan patas – lo cual es poco probable por la bulla –que terminen en un agarre de esos que al siguiente día te preguntas “¿Por qué le di mi celular a este imbécil?”, también podrían ser de un aburrido aplastante que los dejes “en one”.
Por lo que, cansada de esta ceremonia casi simiesca que se repetía cada vez que salía con mis amigos, decidí acompañar a mi amigo Alexis a una discoteca que ya conocía: “Vale todo” o simplemente “El vale”. Al principio tuve mis dudas, había ido antes en grupo pero esta vez iría sola con él, así que haciéndole prometer que por nada del mundo me dejaría lo seguí.
Había llevado una cámara para las fotos que nos tomamos celebrando el cumpleaños de una amiga, así que ni bien entre al vale recordé la primera regla:
“No se admiten cámaras fotográficas ni de video”
Una señorita muy amable me “ausculto” para ver si traía algún arma o cosa por el estilo luego, cuando paso a revisar mi cartera de inmediato decomiso el aparatito. No decían nada sobre celulares con cámara, como el que tenía Alexis, por lo que la regla no tenía mucho sentido que digamos.
Pagamos la entrada y nos pusieron una pulserita de esas psicodélicas, la entrada te da derecho a una cerveza personal o un trago, usualmente vodka con jugo de naranja. Dejamos mi cartera y nuestras casacas en el guardarropa y nos dirigimos a la “zona latina”.
En esta discoteca hay 3 zonas, la zona latina donde ponen música bailable de todo tipo y en todos los idiomas - así que no se qué tiene de latina, podría llamarse simplemente bailable - la zona electrónica que está llena de espejos con los que la gente se pone medio calentona. Por último, la zona golden es un ambiente VIP sobre la zona latina donde entras pagando un poquito más, por lo que casi siempre se ve algo vacio.
Compramos dos jarras de cerveza y nos ubicamos en una esquina donde estaban ya algunos amigos de Alexis, al principio me sentía un poco intimidada porque ellos no me conocían, me miraban como un bicho raro y no me hablaban mucho, pero al poco rato fuimos tomando algo de confianza, lanzándonos miradas cómplices cuando algún chico guapo se acercaba.
Era la única mujer del grupo aunque Alexis me presentaba de vez en cuando alguna amiga lesbiana, que se iba al poco rato al ver que iba a gastar pólvora en gallinazo.
Poco a poco me di cuenta que los hombres eran mucho mas desinhibidos para flirtear y acercarse a una mujer, y viceversa, como que el ambiente de esta discoteca te daba una libertad que, estando en otro lugar  - con otros códigos - podría ser mal visto.

Lo segundo fue que vi a algunas personas conocidas, de esas que nunca te han presentado pero con las que te cruzas en el trabajo, o en tus años universitarios. Mi reacción inmediata era un hola pero todos desviaban la mirada incómodos, queriendo pasar desapercibidos. A veces me provocaba decirles que no había nada que temer porque no me interesaba “sacar del closet” a nadie ni antes, ni ahora, ni nunca.
A la mitad de la noche, como a las 3 de la mañana, la música se detuvo y empezó el show de los Drag Queen.
La primera vez que vi uno fue en “Tacones lejanos”, Miguel Bose interpretaba a “Letal”, fue tal la sensualidad de su personaje que sentí una inmediata fascinación, un casi amor a primer vista. Luego conocí a "Zahara" cantando “Quizas quizás quizás” en una de mis películas favoritas de Almodóvar "La mala educación".
Quizás sea la altivez o la seguridad que muestran en sus performances lo que me hacía verlos intrigada por conocer al hombre detrás de esos kilos de maquillaje y de esos estrambóticos vestuarios de femme fatale, lo que había debajo del personaje que armaban todas las noches.
Esa noche baile hasta que los pies no me dieron mas, por ahí agarre con algunos patas “heteros”, “bi”, “confundidos” o “en proceso de” que intentaban explicarme que hacían ahí, yo los escuchaba sin oírlos, no había necesidad de explicación alguna yo estaba ahí solo para pasar el rato y divertirme.
Así lo hice hasta que una voz casi omnipotente nos dijo que teníamos que irnos, algunas personas de seguridad entraron a los baños – de chicas y chicos – para sacar a algunas personas que no querían salir, armándose un jaleo de gritos, escobas y zapatos que volaban por los aires, yo miraba un poco asustada mientras esperaba que Alexis salga del baño.
Eran las 6 de la mañana, la noche había terminado. Salí con mi amigo a tomar un taxi que nos lleve a mi casa, ahí conocí otra regla y la más importante:
“Nunca tomes los taxis de afuera del vale, la mayoría son choros“
Teniendo en cuenta esto último decidimos caminar hasta la Av. Pardo. Para llegar teníamos que cruzar todo el parque Kennedy lleno de gente que salía de las discotecas, putos que esperaban clientes, o que regresaban de atender uno, y gente de limpieza de la municipalidad. Al cruzar Berlín se nos acerco un pata, parecía inofensivo y nos empezó a hacer el habla. Estaba stone o ebrio o loco porque quería que lo acompañemos a su casa para hacer una fiesta. Me parecía lindo físicamente pero dado mi estado etílico mi sentido del gusto no era el mas confiable.
Alexis y yo nos miramos extrañados, estábamos ebrios pero no imbéciles, sin embargo decidimos dejarlo que nos acompañe. Yo, que soy muy desconfiada no dejaba de mirar a los lados a ver si alguien nos seguía. Finalmente llegamos a la avenida, paramos un taxi le di un beso y lo dejamos ahí paradito esperando no se qué.
Llegamos a mi departamento, Alexis se queda dormido casi de inmediato. Entro a internet para ver si hay algún correo de Armando, nada. Cero correos, cero mensajes de facebook. De Armando solo el silencio.
Me voy a dormir.

sábado, 17 de septiembre de 2011

♪ Christmas, Christmas time is near...♪

Hace varias semanas mientras veía la aventura de la menestra en el programa de Gastón Acurio “Aventura culinaria” tuve uno de esos flashback, esos pequeños detalles casi imperceptibles que te regresan como en la película “volver al futuro”, aunque en este caso seria “volver al pasado”.
Estaba viendo a una cocinera servir una zarza de pallares con cebollas y tomates cortados a la pluma, mi abuela solía preparar esa zarza – sin los pallares – y le llamaba zarza criolla. Aun recuerdo como ella combinaba con sus propias manos todos los ingredientes, los sazonaba y lo servía con carnes, en especial con el pavo de navidad.
Y es así como recordé la última navidad con ella que guardo en mi memoria, que no necesariamente es la última en el tiempo. También recordé otras navidades que por algún motivo son para recordar.
Regalos para todos
Como todas las navidades, durante los 80s, en el pasaje 70 de El Retablo en Comas se hacia una gran fiesta en la playa de estacionamiento. Todas las familias del pasaje asistían llevando panetón, chocolate, y para los mayores – ya entrada la noche – había cerveza lo que extendía la celebración hasta altas horas de la noche.
Es por eso que, ese día en especial, toda mi familia se estaba alistando para la cena y posterior fiesta.
Sin embargo había un problema: mi papa estaba buscando su escobilla de zapato – pulcro el – no podía salir con los zapatos de vestir sucios. Mi hermana buscaba su cepillo de pelo, mi hermano su reloj CASIO – esos negritos de plástico- y mi mama buscaba un juego de aretes y collar que tenía en su cajón de joyas, que ella cuidaba – y cuida – con gran dedicación.
Todos andaban por aquí y por allá buscando sus cosas, hasta que mi mama se detuvo frente al árbol de navidad, extrañada vio que a los pies había 4 bultitos mal envueltos en papel periódico. Cuando abrió el primero encontró el reloj de mi hermano, y conforme fue abriendo los otros encontró los objetos que andaban perdidos.
Fue al patio donde yo jugaba con “Lobo”, nuestro pastor alemán, y mientras veía como ensuciaba mi vestido nuevo me dijo:
“Katy, tú has puesto esto bajo el árbol?” – Katy me decía de cariño, en vez de decir Gata.
“Si mami” – le conteste mientras Lobo me baboseaba la mano.
“¿Y por qué?”
“Son sus regalos.”
Mi mama me miro y regreso los “regalos” al árbol. A las 12 de la noche mi papa, mis hermanos y mi mama abrieron mis regalos. Papa limpio sus zapatos con un trapo, mi mama uso otras joyas, Giovanna se peino con el cepillo de mi mama y Julio no extraño tener su Casio puesto hasta después de la medianoche.
Papa Noel ya no existe
La navidad en la que me regalaron una Barbie fue la navidad en la que deje de creer en Papa Noel.
Deseaba mucho esa muñeca, tenía otra pero ya estaba viejita y trajinada por las historias que le inventaba con Ken – historias de telenovela – además esta era especial porque estaba embarazada, en la pancita tenía un jebe que se podía retirar y sacar a un diminuto bebe.
La clásica del 24 era así: mi mama me mandaba a dormir para que “durara hasta las doce”, lo que no era más que una treta para que ella pudiera poner los regalos – mis regalos – a los pies del árbol.
Pero como se trataba de Barbie embarazada yo estaba inquieta. Mi papa me había dicho que si me portaba bien Papa Noel me la traería y había sido buena, al menos los últimos días previos a la navidad. Así que estaba segura de que tendría el regalo prometido, el gordito no se olvidaría de mí.  Como es comprensible no podía dormir y mi mama viendo que se acercaban las 9 me dijo:
“Si no te duermes Papa Noel no va a llegar con tu regalo” – Yo le creí y me dormí en el sillón de la sala.
Habrían pasado un par de horas cuando empecé a despertar. Tengo la costumbre de despertar muy lentamente así que me quede con los ojos entrecerrados largo rato hasta que se me quitara la modorra por la siesta.
Grande fue mi sorpresa al ver como mi mama vino de su cuarto con una caja forrada en papel rosado, coloco la caja a los pies del árbol y se fue a la cocina. Me quede estupefacta, casi estafada. Cuando llego la hora de la cena me despertó cariñosamente, yo no le dije nada.
Después de eso ya no me pudieron engañar con los cuentos de Papa Noel, mis regalos me los compraban mis papas, con la “grati” que recibían. Al final sentí que era mejor a que me los trajera ese viejo gordo que ni me conocía, al que había visto solo una vez en el nido.
Nochebuena para Lobo
Mi hermana siempre me ha llevado 10 años y mi hermano 13. Eso ahora no es una gran diferencia, pero cuando yo tenía 7 y ella 17 esa diferencia era diametral.
Siempre en navidad, antes que mis hermanos ingresaran a la PEA había dos pavos en mi casa, el que le daban a mi mama y el que recibía mi papa. El de mi mama se iba donde mi abuela y el otro se quedaba en casa para ser horneado en la panadería de toda la vida en la Av. El Retablo.
Mi papa siempre aderezaba el pavo pero esta vez le encargo a mi hermana hacerlo, ella había heredado la buena mano de mi abuela así que empezó a sacar los ingredientes necesarios para prepararlo.
Yo andaba, como siempre, husmeando por allí por lo que cuando la vi de inmediato le dije que la ayudaría.
“No, tú no sabes lo vas a malograr” – me contesto cortante.
Papa, al ver mi cara de cachorro hambriento, noto mi desilusión y le dijo a mi hermana que me dejara ayudarla. Ella a regañadientes acepto. Embadurnamos al pavito con todos los condimentos y aderezos, ya íbamos a terminar cuando Giovanna saco una botellita de pisco.
“Con esto va a quedar buenazo” – decía mientras que con una jeringa cargaba el licor.
Le pedí que me dejara inyectar también al pavo y se negó. Nuevamente intervino mi papa y mi hermana cedió. Así lo hice una y otra vez hasta que habíamos utilizado casi dos cuartos de botella.
Con la ayuda de Julio, mi hermano, llevaron al pavo a la panadería. Como a las 11 fueron a recogerlo, cuando regresaron el pavo se veía buenazo: doradito, grandote y listo para meterle diente. Yo no me aguante y pellizque un pedacito de la pierna.
Chupar liga sabia mejor, tenía un sabor amargo insoportable que ni el perro se lo comió. Lobo miraba el pavo entero cerca a su casa y le ladraba. Mi hermana se mato de risa, mi papa no dijo nada, esa noche compramos pollo a la brasa, de otra forma nos quedábamos sin cena.
Nochebuena en Milwakee
No recuerdo la fecha en la que mi hermana se caso, solo recuerdo mi temor porque ya no había quien interviniera en las peleas entre mis papas. En esa época el carácter de mi papa era insoportablemente agresivo y amargado, llegando a tal punto de temer que llegara por el mal genio que traía.
Se acercaba la navidad y yo estaba un poco triste, me había cortado el dedo con una lata hacia unos días atrás, tan profundo que me habían puesto puntos. Por eso tenía que ir todos los días a limpiarme la herida y mi papa no sabía nada, se lo habíamos ocultado, por el temor a su reacción.
La tarde del 24 llegamos con mi mama a la casa, no había nadie así que respiramos tranquilas. De pronto sentimos el sonido menos deseado, la cerradura de la puerta que indicaba que mi papa había llegado.
De inmediato empezó a discutir con mi mama por algún tema sin sentido, o quizás con sentido pero pesimamente llevado. Recuerdo que ambas estábamos en la habitación de los dos y mi papa en el pasillo, estratégicamente yo estaba entre los dos.
Cuando la pelea llego al punto más álgido mi papa avanzo furibundo hacia mi mama. Entonces tenía dos opciones, morirme de miedo como siempre o reaccionar y hacer algo.
Decidí hacer algo y me le enfrente, le dije enérgicamente que no le iba a permitir ningún tipo de agresión, mientras irónicamente levantaba mi dedo herido y envuelto en una venda blanca, cual bandera de paz. El se detuvo sorprendido dio media vuelta y salió de la casa.
A cualquiera le descuadra que la niña de sus ojos le salga al fresco y le diga lo que quizás nadie más le hubiera dicho.
Esa noche echada en el sillón de la sala lloraba calladita, mientras mi mama intentaba mantener la compostura frente a la situación que se nos avecinaba, pasar Nochebuena dentro de esa tensa calma. Al poco rato llego mi hermano y siempre político escucho lo que había ocurrido sin omitir ninguna opinión o juicio de valor.
Al poco rato llamo mi hermana y nos dijo que fuéramos a pasar navidad con ella y su esposo. Ambos tenían una pollería llamaba Milwakee Fried Chicken que quedaba en el boulevard de El Retablo. Así pues fuimos y a decir verdad nos divertimos y pasamos un rato agradable.
Luego de eso pasaron dos años más en los que las cosas con mi papa fueron muy dificiles, hasta que finalmente él se dio cuenta de que así nos iba a perder como familia y cambio.
Siguió siendo un cascarrabias pero nunca más se comporto como en esa época negra en la que mi familia se desintegro y tuve que pasar dos navidades seguidas en un lugar que no era mi casa. Aunque no estuvo tan mal porque siempre la pase con mi familia. Aunque quebrada, nunca dejo de serlo.
La ultima navidad de la Mamita
En esa época mi hermana no tenía carro, así que había que ver cómo llevar al pavo, ya cocido, desde nuestra casa en Comas hasta la Victoria.
Al final conseguimos un tico rojo, colocamos el pavo dentro de un balde y partimos, a pesar del inusual contenedor de nuestra cena – un balde con tapa – se veía muy bueno. Con nosotras iban también los hijos de mi hermana. Allá nos alcanzaría Julio, mi mama, Sonia y sus dos hijos
Llegamos como a las 5, trayendo lo regalos que abriríamos juntos. Mamita había sancochado papas y preparado su zarza criolla, María estaba contenta porque al día siguiente era su cumpleaños. La idea era cenar y simular la Nochebuena, abrir los regalos, hacer un brindis y de ahí regresarnos cada quien a su casa a pasar las doce.
Era el segundo año que lo hacíamos así, antes por lo general la visitábamos el 25 de diciembre junto con sobrinos, entenados y demás personas que iban a su casa ese día. Porque mi abuelita era Mamita para un montón de personas.
Terminamos de cenar como a las 8 y abrimos todos los regalos a eso de las 10, al poco rato salimos y dimos la vuelta hasta llegar a la Av. Huánuco donde siempre tomábamos el micro o el taxi. Como era previsible, no había un alma en las calles mucho menos en las pistas por lo que  empezamos a preocuparnos por llegar a tiempo más que por nuestra seguridad.
La mayoría de los taxis pasaban de frente, hasta que de pronto paso una combi completamente vacía, vacilamos un poco pero al final desistimos, no éramos suficientes para llenar la combi por lo que no le saldríamos a cuenta al chofer y cobrador que nos insistían en subir. Su interés nos resulto sospechoso y considerando que mi hermano era el único hombre del grupo los dejamos ir, de inmediato la combi dio vuelta en u y se perdió en dirección a Gamarra.
Terminamos yendo de regreso a casa en un station wagon lo suficientemente grande para meter 5 adultos y 4 niños – la verdad no sé cómo entramos – pero al final llegamos faltando casi 5 para las doce para pasarla con mi papa. Sonia tuvo que irse un poquito mas allá, su casa quedaba en Puente Piedra.          
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Hay algo que mi mama siempre dice: No importa que estés comiendo la cena de navidad más sencilla del mundo, si estas tranquilo y con los que quieres todo estará bien. Personalmente creo que, si además hay niños ellos siempre querrán juguetes pase lo que pase.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Gustavo

Angélica fue hasta la puerta, esperaba la visita del hermano de Julio, su esposo, que venía desde Trujillo.  Cuando abrió vio que Lauro no venia solo, había llegado con un niño de unos 7 años muy flaquito y triste, un yeso le cubría las dos piernas desde el talón hasta la cadera.
“Negrita, este es mi hijo Gustavo, me lo han enyesado en Trujillo para corregirle sus piernas” - tenía una pierna más larga que la otra- “no lo podía dejar” – le conto.
Entro a la casa y conversaron un rato mientras esperaban que Julio llegara de trabajar, hasta que Lauro le dijo que tenía que ir a hacer unos trámites al centro. Así que dejando encargado al niño se fue.
Pasaron las horas, llego la noche y Lauro no aparecía, llego Julio y no mostro mayor preocupación por su ausencia.
“Ya llegara”- se limito a decir.
Como no podía ser de otra forma Angélica sirvió el lonche para todos incluyendo al invitado. Gustavo era un niño callado por lo que no conversaron en ningún momento desde que llego. Sin embargo Gloria o Golo como le decían de cariño, hija menor de Angélica, no se aguanto y le empezó a hacer la conversación.
Cuando llego la hora de dormir, Angélica arreglo una cama en uno de los altillos de su casa y lo acostó con ayuda de María. No se preocupo por Lauro, supuso que sus asuntos se habían demorado y que llegaría al día siguiente.
Al tercer día estaba resignada a que Lauro había dejado a su hijo, quizás porque no tenía o no sabía cómo cuidarlo. Conocía que era viudo pero no sabía más de él, solo que había dejado a su hijo abandonado a su cuidado, por su parte Julio no mostraba mayor interés al respecto.
Pero había otro tema que le preocupaba, el olor que emanaba el muchacho, Angélica había sido ama de llaves y no le hacía asco, más bien le intranquilizaba el hecho de que el hedor pudiera provenir del yeso, cuando Gustavo empezó a tener algo de calentura decidió llevarlo a su doctor de cabecera.
“Este chico tiene escaras Angélica, además el yeso está mal puesto, va a quedar peor si se lo dejamos.”
Le dijo también que en su consultorio no le podía quitar el yeso ni tampoco hacerle el tratamiento que necesitaba. Como sabía que Angélica era una mujer modesta le recomendó ir a un hospital llamado San Juan de Dios.
Así pues la delgada pero decidida Angélica agarro sus cosas y con el chico al hombro se las ingenio para llevarlo hasta la dirección que le habían dado por teléfono.
Llego y tras una larga espera consiguió ver al doctor, este le explico que era imprescindible quitarle el yeso al muchacho ya que corría el riesgo de que la herida de la escara se le infectase aun más, con el riesgo de contraer una gangrena.
Echaron a Gustavo en una camilla y con ayuda de una enfermera y una sierra el doctor empezó a quebrar el yeso, fueron interminables minutos en los que el muchacho lloraba y se retorcía de dolor. Angélica trataba de contenerlo, era por su bien.
Retirado completamente el yeso se vio la herida en la que se había convertido la escara, el pus y el mal olor que emanaban confirmaban la infección. El doctor limpio la herida y en vez de un yeso le dijo que la solución sería un operación y un tratamiento de rehabilitación bastante largo y difícil pero que resolvería su problema definitivamente.
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Luego de la operación estuvo internado un tiempo en el cual los hijos de Angélica y ella misma lo fueron a visitar hasta que regreso a casa, su padre nunca apareció, así que ellos eran su nueva familia.
Una vez de alta y durante todo el tratamiento Gustavo comenzó a ir al colegio. Quizás fueron las burlas de sus compañeros por su discapacidad o el alejamiento de su padre, lo que hizo que por momentos el tuviera arranques de cólera y reacciones inesperadas.
Aunque al principio no creía que fuera nada grave, la opinión de Angélica cambio un día que lo dejo a solas con el hijo de 3 años de su comadre Teresa.
Resulta que Teresa se fue con Angélica a comprar unas telas a la galería que quedaba cerca a su casa en La Victoria, cuando regreso y metió la llave no podía abrir la puerta, parecía trancada por dentro. Por la rendija vio como Gustavo había amarrado al niño a una tabla y con una mecha de la cocina se acercaba a prenderlo.
“Ábreme la puerta, ahorita ábreme!” – le grito.
Gustavo abrió asustado, le dijo que estaba jugando a los indios, Teresa se fue con el niño y Angélica no volvió a hablar del tema, pero tampoco volvió a ver a Gustavo con los mismos ojos.
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Fueron 5 años de tratamiento, finalmente y tal como dijo el doctor, Gustavo quedo totalmente recuperado, Angélica por su parte lo apoyo en la culminación de sus estudios primarios y secundarios. Lo formo y trato como un hijo mas.
Luego, por recomendación de amistades Gustavo consiguió un trabajo en el Banco de la Nación donde ganaba lo suficiente para buscarse un cuarto fuera de la casa donde había vivido más de la mitad de su vida. Angélica lo dejo ir con pena, pero con la tranquilidad de que era un hombre físicamente sano y con trabajo, lo último que supo de él fue que había viajado a Trujillo para saber que fue de Lauro, su padre.
Muchos años después Gloria se encontró con él en las calles de Gamarra, lo vio junto a una señora de tez morena que asumió seria su esposa y una niña, conversaron un poco pero después cada quien tomo su camino.
A Gloria le sorprendió que, habiendo pasado tantos años juntos conviviendo casi como hermanos no haya arraigado  – aparentemente - en el ningún sentimiento de gratitud, afecto o preocupación por saber que fue de Angélica, que nunca más haya regresado a la casa. Comprendió que quizás las cosas por las que tuvo que pasar Gustavo lo endurecieron de tal manera que le impidió desarrollar esos sentimientos que a ella le parecían tan naturales.

La otra familia

Pensé que era una comedia o un drama típico, pero en esta tarde fría me anime a verlo y la verdad me conmovió y me dejo pensando en lo que a veces converso con mis amigos o compañeros sobre el tema de los hijos de parejas homosexuales.
Hendrix es hijo de Nina, una adicta a las drogas que lo tiene abandonado por días, sin comida, mucho menos escuela. Una noche el llanto del niño es escuchado por la empleada de la casa aledaña donde vive una amiga de Nina.
La empleada lo recoge y se lo lleva a la casa de su patrona, esta al verse imposibilitada de tenerlo por un viaje inminente decide pedir ayuda a una pareja de amigos suyos Chema y Jean Paul que se acaban de casar y tienen una vida acomodada.
Y así es como Hendrix llega a la casa de estos hombres quienes a la vez comparten la vida con Doña Chuy el ama de llaves y Gabino el jardinero. Estos últimos al principio están algo desconfiados, los prejuicios no los dejan ver con buenos ojos que una pareja de gays esté al cuidado de un niño. Pero con el paso del tiempo forman una familia.
Hasta que Patrick, amante de Nina, la ayuda a buscar a su hijo con el propósito de venderlo a una pareja de esposos que no pueden tener hijos, para así pagar una deuda de juego.
En cuanto a reparto la verdad que la película está muy bien soportada, Jorge Salinas y Nailea Norvind, junto a la señora Carmen Salinas actores de telenovela mejicana, nos demuestran que pueden dar mucho más que los refritos de televisa.
 Sobre la trama está bien armada aunque al final las secuencias van muy rápido, como queriendo dejar un poco a la imaginación del espectador lo que pasa con Hendrix finalmente.
La temática de la película es muy rica, los prejuicios en cuanto a las parejas homosexuales se ven elevados a la n potencia si a esto le agregamos la "descabellada" idea de que estas personas puedan adoptar niños o buscar vías alternativas para tener descendencia.
 “Porque el niño se puede confundir puede salir homosexual también”
“Porque la vida se le va a complicar”
“Porque siempre debe tener un papa y una mama”
Son los argumentos que salen en esas discusiones controversiales en la oficina o con los amigos. Por eso solamente vemos a Ricky Martin tener gemelos en un vientre de alquiler, porque es una mega estrella. O en la ficción “Modern family” donde Cameron y Mitchell adoptan a una niña para completar su familia.
Pero si eso pasara aquí con una pareja homosexual común y corriente, se levantarían la iglesia y gran parte de la sociedad para evitar que tenga descendencia por cualquier medio. Y ni que decir de los medios que se regocijarían en el morbo y la ignorancia alejando cualquier posibilidad de que estas personas puedan tener una vida normal, como cualquier ser humano.
A pesar de que sobran los casos que demuestran que una pareja de padres heterosexuales no aseguran el bienestar del niño, no es un factor determinante o influyente. Las últimas noticias, y no tan ultimas, tristemente lo confirman.
Me pongo a pensar cuando será el día que las personas comprendan que la capacidad de ser padre o madre no cambia si papa es hombre y mama también, o viceversa. Nada más hay que ver en la época de nuestras abuelas como era mal visto que las mujeres solas criaran a sus hijos. De repente tendremos que esperar a que nuestros nietos o bisnietos lleguen a un mundo donde este tipo de prejuicio ya no exista, aunque de seguro habrá otros nuevos.

miércoles, 17 de agosto de 2011

La mudanza II

La fecha era el lunes posterior a la Navidad, Sonia le habia comunicado la decision a Domingo de que se iria y Maria estaba de acuerdo.
En principio nos acompañaria mi Tio Oscar pero al final fuimos solo mi hermana y yo. Estacionamos el auto al frente de la casa, llame a Lucho y le pedi que saliera. Aparecieron los tres Ale, Sonia y Lucho estaban un poco tristes, sea como sea habian vivido juntos durante años con ellos e iba a ser duro.
Habia contratado un camion para que nos ayudara con la mudanza pero este nunca llego, mi hermana que casi siempre tiene una solucion para todo, habia visto a la entrada de Shangrila unos camiones, asi que contratamos a uno que nos salvo del imprevisto. Al poco tiempo llego y se estaciono, era el momento de sacar las cosas.
Poco a poco fueron sacando las comodas y las camas, la refri y los demas electrodomesticos, se sentia una tensa calma, mi hermana estaba afuera en su carro y yo me quede en la puerta para ayudar a subir las cosas al camion. De repente Domingo entro a la habitacion de Sonia y le pidio que se quedara.
Se fue a la comoda donde estaban las cenizas de Amador y le pidio a Sonia quedarselas, ella se nego y quizas en un momento de muchos sentimientos encontrados por parte de el, se dio un forcejeo y le estampo una sonora bofetada. En ese momento entre a la habitacion, que estaba a un paso de la puerta de calle.
“Oye no seas cobarde, ¿que te pasa?”- le grite mientras avanzaba para avalanzarme encima.
Se interpuso en mi camino Maria para pedirme que me tranquilizara, mi hermana tambien entro y se calmaron las cosas. Para evitar mas pleitos yo me quede afuera y mi hermana en la puerta. En ese momento se acerco una señora con dos niños, esta señora era recolectora de basura y al ver la mudanza queria saber si algo se podia llevar.
Sonia saco algunas cosas que ya no deseaba y la señora las empezo a meter en un costalillo. Cuando ya no faltaban muchas cosas por meter nos fuimos mi hermana y yo a su carro.
“Anda comprate unos cigarritos”- me dijo, señalandome la tienda de enfrente.
Entre a la tienda y compre los cigarros, pedi que me encendieran uno y al salir me tope con Domingo que habia estado todo el tiempo mirandome desde que entre, nadie habia notado que el habia salido de la casa y se habia ido a tomar una cerveza solo.
“Domingo piensa que es por el bien de Sonia de los chicos, ella merece manejar su vida, administrarla como cualquier persona”- intente conciliar con el.
“Porque te los llevas, nunca mas te volvere a hablar, esta es la ultima vez que te voy a hablar” – sentencio, mientras me miraba con sus ojos vidriosos.
Llegue al carro muy asustada, no pense que reaccionaria asi, le conte a mi hermana.
“Ay esta borracho, ya se le va a pasar”
Maria, Ale y Lucho se fueron en el carro de mi hermana, mientras que Sonia y yo nos subimos al camion con todas las cosas. Llegamos a la casa de mi mama y con ayuda del señor conductor y su ayudante subimos todas las cosas por la estrecha escalera de caracol, otras cosas con soga porque no cabian ya por la escalera. Todo se desenvolvio en un ambiente alegre y lleno de risas, me hizo recordar a las veces en que haciamos actividades (parrilladas, anticuchadas) para sacar fondos para las operaciones de mi abuela, era un ambiente relajado despues de todo.
La ultima en subir fue Maria, la  mama de Sonia, que con un solo ojo y problemas en las piernas tuvo que ser asistida por Lucho, Ale y yo.
Poco a poco Sonia tomo las riendas de su vida y trato de enmendar los errores del pasado, al principio Ale le reclamaba por no haber estado presente en sus primeros años. Lucho continuo en la Universidad y ya queremos que llegue el dia en que se gradue, sea todo un ingeniero y apoye a su hermana para que juntos salgan adelante.
Lamentablemente el terreno en el que vivia Domingo y Maria tenia problemas judiciales por lo que al poco tiempo de irse Sonia los desalojaron, ahora viven en Ventanilla con sus dos hijos, a veces vienen a la casa a visitar a Lucho y Ale, y a veces ellos van. Porque al fin y al cabo son familia, eso nunca va a cambiar.
En el cumpleaños de Sonia volvi a ver a Maria, su cuñada, al principio estabamos un poco distantes pero luego nos comportamos tan normal como siempre. Al que no volvi a ver fue a Domingo, espero que alguna vez me logre perdonar, aunque la verdad no tiene nada que perdornar, porque no hicimos nada malo.

martes, 16 de agosto de 2011

La mudanza I

Llegamos a la hora acordada, mi hermana se estaciono y yo saque mi celular, ambas teniamos el temor de que se echara para atrás, que todo el esfuerzo hecho se fuera al tacho por la cobardia o por el temor de empezar de nuevo.
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Sonia era la hija de Maria, la señora que ayudo y cuido a mi abuela hasta el dia de su muerte. Cuando Maria llego tenia apenas 14 o 15 años sin embargo se entendio de inmediato con la señora joven que era mi abuela Angelica. Poco tiempo despues conocio a Toribio, un loretano que habia venido a Lima a buscar trabajo y que alquilaba junto a sus primos, uno de los cuartos que Angelica arrendaba para sostener su economia.
Asi pues Maria y Toribio se enamoraron, tiempo despues Elena la hija mayor de Angelica, descubriria el fruto maduro de ese amor al abrazar a Maria en el corral.
“Esta embarazada, esta embarazada!!”- Gritaba por toda la casa, mientras Maria intentaba tapar la barriga con el delantal que llevaba puesto. Meses despues Sonia nacio.
No se sabe si Angelica le aconsejo o Maria tomo por propia iniciativa la descabellada decision de no obligar a Toribio a firmarla en la partida de nacimiento, tampoco se sabe por que eligio por apelidos Aliaga y Sotelo, que eran los nombres de las dos librerias que tenia Julio, el exesposo de Angelica.
Bautizaron a la niña como Sonia Miriam Aliaga Sotelo, la madrina fue Angelica y el padrino fue un primo muy guapo de Toribio. Todos quedaron retratados en una foto, donde se ve a Angelica con la niña en brazos y Maria, diminuta, a un lado con el pelo prieto recogido en una cola que dejaba ver su amplia frente y la falta de un ojo que habia perdido durante su niñez en la Sierra.
Sonia o “Soni” se crio en casa de Angelica como una hija mas, compartia con Giovana y Julio, nietos de Angelica, cuidando a los gatitos y perritos que traian a la casa. Con Elena, la mayor, no desarrollo relacion mayor a diferencia de Gloria y Oscar que siempre la presentaban como su hermana.
Cuando naci, mi mama le pidio a Sonia que le ayudara en el cuidado y asi fue que la conoci, fue tal el amor con el que me cuido que llego a ser casi una segunda mama.
Tendria unos 5 años cuando Amador aparecio en la vida de Sonia, justo en la epoca en la que ella andaba enamorada de un tipo muy ladino, que la pretendia a pesar de estar comprometido.
Amador era sobrino de Angelica, habia venido de Tarma y tenia en mente poner un negocio en Lima, siempre llevaba a Sonia a comer y como estaba a su cuidado me llevaba con ellos. Angelica la cuidaba como a su hija por lo que no dejaba que fuera mas alla que a la vuelta de su casa.
Con el tiempo Sonia correspondio al amor de Amador y asi nacio Luis Andre. Yo que hasta ese momento habia sido la menor de la casa de mi abuela me puse muy celosa, mi hermana Giovana por otro lado estaba tan emocionada por la llegada del bebe que compro un papel de regalo apropiado y empapelo un estante sencillo que usarian para colocar la ropa del recien nacido. Sonia comprendia mi malestar y cuando llego Luis, un pequeñito con tanto pelo que parecia un monito, me acerco a el y me enseño a quererlo como un hermano menor, y asi fue.
La nueva familia se mudo de la casa de Angelica a una casa enorme donde Amador pudo poner en practica el negocio que tenia en mente: Angulos ranurados. Con el se instalo Domingo, su hermano y Maria, su esposa, la pareja tambien tenia un bebe de la edad de Luis.
Sonia no tenia mas familia que Maria y nosotros, por lo que siempre la cuidamos y apoyamos, quizas esa fue la razon de nuestro recelo al ver que junto con su pareja compartian casi todo con el hermano de Amador, inclusive la empresa era manejada por ambos. Considerabamos mas familiar a Sonia que a Amador, a pesar que a el nos unia la sangre.
Siempre senti un leve resentimiento por parte de Maria, la cuñada de Sonia, quizas porque cuando era cumple de Luis o Alexandra, la segunda hija de Sonia, celebrabamos a todo dar sus cumpleaños mientras que para sus hijos a veces ni nos acordabamos, aunque tampoco teniamos obligacion. Por otro lado Sonia era la esposa del dueño de la empresa, asi como la representante legal, mientras que ella se quedaba en su casa haciendo labores domesticas y recibiendo acaso la visita esporadica de su suegra.
Asi paso el tiempo, se mudaron a una casa por Shangrila en Puente Piedra, siempre las dos familias juntas mientras el negocio los ayudaba a mantenerse. Luis y Alexandra crecieron al lado de Dominguito y Yesenia, hijos de Maria y Domingo.
De pronto Amador cayo gravemente enfermo, tan extraño era su mal que Ricardo mi cuñado y su compadre,  creia que era brujeria o algo por el estilo. Yo era muy pequeña para ir a verlo al hospital, mi hermana casi al final de su enfermedad fue a visitarlo, cuando regreso a la  casa estallo en llanto como nunca antes la vi, sentadas en el sillon de la casa junto a mi mama nos contaba lo mal que lo habia visto, ahí me asuste mucho porque mi hermana era la mas fuerte de los 3, si ella se quebraba debia de ser muy malo su estado.
Entonces crecio en mi un temor, el miedo de que Amador muriera y que Sonia quedara desamparada, la empresa nunca se habia constituido formalmente, Luis y Ale todavia estaban pequeños. Por otro lado el resentimiento de Maria hacia Sonia podria complicarle la vida aun mas.
Amador murio una mañana de invierno, no sin antes pedirle a su hermano Domingo que cuidara de sus dos hijos.
“¿Cuanto hijos tienes Domingo?”- le preguntaba.
“4 hermano, 4”- le decia.
“Asi es, nunca te olvides.”
Mi mama lo recuerda tendido en una camilla aun con el cuerpo tibio mientras que con sus manos le cerraba los ojos.
El velorio fue en mi casa y vino mucha gente a despedirlo, entre ellos un tio que vino desde Tarma y que se echo en el jardin de la entrada a llorarlo amargamente.
Luis o Luchito aun no comprendia la magnitud de lo que pasaba hasta que llego el momento de llevarse el cajon, en ese instante se puso a llorar por lo que decidi llevarlo a mi habitacion. Lo sente en mis piernas y lo console, porque eso hace una hermana mayor.
Se lo llevaron a su casa en Shangrila donde los trabajadores le rindieron un homenaje y luego nos dirigimos al cementerio Jardines de la Paz donde seria cremado. Acompañe a Sonia en la carroza funebre, un vehiculo maltrecho e incomodo donde no habia forma de estirar mis piernas. Durante el trayecto al conductor no se le ocurrio mejor idea que poner una cumbia todo volumen, volumen que duro poco porque le grite para que apagara la musica y mostrara mas humanidad y respeto por la carga que transportaba.
Llegamos al cementerio y Amador fue cremado, Sonia y Oscar entraron a recibir sus cenizas, que depositaron en una caja de madera con tapa de vidrio. Asi regresamos cada quien a su casa.
La vida de Sonia nunca volvio a ser la misma. Poco a poco vimos como se deterioro, como las arrugas y las canas comenzaron a aparecer, como su vida se consumia en el taller de angulos ranurados donde trabajaba con Maria y Domingo sin recibir ni un centavo, su trabajo pagaba la comida, vivienda y educacion de sus dos hijos.
La que mas sintio la pegada fue Alexandra que escasamente veia a su mama, esto se reflejaba en su comportamiento, en su rebeldia y en su llanto cuando a veces la hija de Maria o Maria misma la humillaban.
Lucho se convirtio en un jovencito timido y Sonia en una mujer de facciones duras y de una resignacion aplastante. Sus manos tenian cortes de los vidrios que usaban para las vitrinas que vendian, incluso cuando se cortaba solo usaban clara de huevo para cerrar la herida, no habia para antibotico, asi perdiera el conocimiento de la impresión por la sangre que perdia o por el tamaño del corte.
Siempre que nos reuniamos con Giovana conversabamos sobre el tema y tratabamos de buscar una solucion definitiva. Nuestro deadline seria cuando Lucho terminara el colegio, el era un chico aplicado y teniamos en mente apoyarlo en los estudios.
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Cuando Luis llego a quinto de secundaria, se habian mudado a un terreno que Domingo compro dentro de una gran casa, ahí tambien tenian las maquinas y todo lo necesario para continuar el negocio. Angelica habia fallecido y Sonia habia tenido que hacerse cargo de su mama y llevarla a vivir a su casa.
De acuerdo a lo planeado Giovana cito a Lucho al cementerio para llevarle flores a Angelica y de paso conversar sobre su futuro.
“Quiero estudiar una ingenieria Tia”- le decia.
Por ese tiempo estaba por aplicarse un examen tipo simulacro en la Universidad Catolica donde trabajaba, nuestro plan era que el estudiara ahí. Reunimos el dinero para el examen y lo mandamos. Luis por ese tiempo se estaba preparando en el centro preuniversitario de su colegio, que estaba pagando con un dinero que habia ganado trabajando en sus vacaciones de verano.
Dio el examen y alcanzo un puesto suficiente para ingresar, por lo que lo inscribimos para el examen de admision. Cuando ingreso nos alegramos mucho, era el inicio de un sueño que habiamos tenido con mi hermana y estaba tomando forma.
El dia del examen de admision era cumpleaños de Lucho por lo que fuimos a celebrarlo a su casa, mientras estabamos en la cocina conversando con los invitados, Giovana saco 3 huevos de una bolsa y los estrello en la cabeza del cachimbo. La cara de Maria era de sorpresa, Domingo se ofendio porque no le avisaron que postularia, ni siquiera salio a cantar happy birthday.
Entonces empezo la siguiente parte del plan, teniamos que sacar a Sonia de ahí. Craneando con mi hermana, se nos ocurrio acondicionarle un ambiente en el tercer piso, la azotea, de la casa de mi mama. Conseguimos hacerle un pequeño departamento independiente, incluso una escalera de caracol para que subieran por la parte de enfrente de la casa.
Ahora quedaba lo mas complicado que Sonia salga de la casa de Domingo.

domingo, 14 de agosto de 2011

Una noche de furia

Pase un domingo ajetreado comprandole un regalo de cumpleaños a mi sobrina de 11 años con mi papa. Caminamos por todas las tiendas del centro comercial de arriba a abajo y de aca para alla hasta terminar en nuestro punto de partida, una tienda por departamentos, donde encontramos la polera que le gustaba a mi linda sobrina que ya no va a “la zona de niños”.

Asi llegue a la casa de mi mama, cenamos con ella, mi hermana y mis sobrinos, un pollo a la brasa “anormal” (porque tenia 3 piernas y un pecho) que compramos en un huarique que Giovana, mi hermana, conoce en Comas.
Yo estaba molida porque el dia anterior habia ido a tomar con unos amigos y ya era tarde por lo que mi mama me dijo que mejor me quedara en su casa y no me fuera a la mia en Jesus Maria. Yo me negue porque al dia siguiente tenia que ir a trabajar y no me queria soplar el trafico Lima Norte – Lima Centro caotico en las mañanas y atiborrado de micros, combis y gente, ademas que me tendria que levantar 2 horas antes de lo habitual para llegar a tiempo a la oficina.
Finalmente mi hermana que tenia que ir a hacer unas gestiones en los negocios que tiene, me jalo al paradero para tomar el micro que me llevaria a mi casa. Tome un micro grande que estaba medio vacio, ni bien subi me sente y me puse a escuchar musica.
Paso un buen rato, cuando subieron un grupo de 5 o 6 integrantes del algun grupo evangelico, los reconoci por la falda larga en las mujeres y el librito negro, que asumo es la biblia o algo parecido, que siempre llevan los hombres.
El pastor, aparentemente, se puso a hablar de Dios y esas cosas cuando de repente en una zona donde hasta domingos hay “chupodromos” abiertos subio un tipo alto y moreno, con el pelo prieto y ondulado, vestia un pantalon negro y una cafarena cuello “Jorge Chavez”.
Este tipo parecia estar algo pasado de copas por lo que el conductor le pidio airadamente que se bajara del bus a lo que, como era comprensible dado el estado del hombre, este reacciono mas violentamente aun.
El conductor no estaba solo lo acompañaban dos personas mas, trabajadores de la empresa de transporte, que al ver que el borracho le hablaba al conductor y le impedia conducir el enorme vehiculo, intervinieron primero tranquilamente.
El pastor evangelico que observaba todo, y que yo esperaba que como “pastor de almas” interviniera para tratar de arreglar la situacion, se acerco para calmar las aguas con un “hermano tranquilo” que no ocasiono efecto alguno en el alcoholizado sujeto. Al final y tras varios intentos de “amainar” las aguas, el conductor y sus amigos bajaron al borrachito para tranquilidad de todos los que estaban en el bus.
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Yo he vivido en Comas casi 25 años de mi vida y conozco el dia a dia del transporte y la realidad de algunas personas que viven ahí, realidad que para bien o para mal no comparto. Pero que quizas me permite entender ciertas conductas de las personas y no juzgarlas, ni aceptarlas, solo tratar de entenderlas. La mayoria de las personas que viven ahí, son personas que han emigrado de la selva o la sierra, gente que por A o B motivos tuvieron que dejar su tierra, en algunos casos por el terrorismo, en otros por buscar un mejor futuro, o como en el caso de mi mama por ganarse una casa en la epoca de Belaunde.
Muchos de ellos tienen sus costumbres y algunos, que definitivamente no son todos, tienen una actitud beligerante, una personalidad tipo “si tu me pegas yo te pegare mas fuerte” sin importar las consecuencias.
Todavia recuerdo una vez cuando, en mis epocas universitarias, tome un carro muy temprano en la mañana y el cobrador le increpaba a un señor porque no queria pagar el pasaje completo.
Por “pasaje completo” se entiende el pasaje que la empresa cobra al pasajero por ir del punto X al punto Y, por lo general las personas no quieren pagar el pasaje completo. En ese momento surgen los problemas con el cobrador, o con el chofer/cobrador según sea el caso.
Asi que, luego de humillar al “pobre” señor, el cobrador lo invito a bajarse del micro, por lo que se detuvo en una avenida. La mayoria de los paraderos en las avenidas que recorren la Av. Universitaria son areas de tierra donde a veces hay piedras y basura, o algun puesto de comida o dulces.
El señor se bajo y no se le ocurrio mejor forma de vengarse de la vejacion sufrida que coger una piedra y estrellarla contra la luna, que daba a los asientos de los pasajeros, la que se hizo trizas en el acto. Recuerdo todavia el leve dolor en mi rodilla al estrellarse la piedra contra ella, pero agradeci que la piedra haya encontrado mi rodilla y no mi cabeza o la de alguien mas.
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Asi que cuando el señor borrachito fue bajado del bus, recorde ese episodio que acabo de contar, pero espere que esta vez fuera diferente y que esta persona fuera iluminada por el Dios del pastor y que siguiera su camino, pero no.
Esta persona, que no solo parecia alcoholizada, tomo una enorme piedra y la estrello contra el parabrisas, felizmente este era un bus con todas las de la ley y se trizo toda la superficie pero no se rompio. Para rematar la situacion uno de los amigos del chofer bajo y se puso a pelear a puños con este señor, y como parecia que este ultimo tenia todas las de ganar (era mas grande) aparecio el otro amigo del chofer, un señor de edad media con una gorrita azul.
Entre los dos redujeron al sujeto mientras todos los pasajeros observabamos el deplorable espectaculo, yo espere que el pastor interviniera pero estaba mirando igual que todos nosotros. Cuando el señor de gorrita empezo a patearle en la cabeza al borrachito no pude mas y sali por la ventana del bus y le pedi que no sea cobarde y que lo dejara.
Una chica me increpo aduciendo que, si la piedra me hubiese caido a mi, no estaria diciendo lo mismo. A lo que le respondi que la violencia engendraba mas violencia y que asi no se solucionaban las cosas.
Cuando el señor de gorrita se canso de patear con vileza al hombre que estaba tendido en el piso subio con el otro tipo y nuestro bus partio entre comentarios matonescos e inoportunos del chofer y sus dos amigotes.
El pastor que aparentemente recupero el habla, no encontro mejor metafora para el (quizas) alcoholismo y violencia que acababamos de presenciar que echarle la culpa al diablo, aludiendo que como el queria impartir la “palabra”  el diablo mandaba al borrachito a armar todo el jaleo posible para intentar evitarlo.
Y asi siguio hablando y rezandole a su Dios cuando en una avenida escuchamos un PUM!
Era el borrachito que, en venganza por la paliza que le habian propinado los tipos que acompañaban al chofer se habia subido a una combi para perseguir a nuestro bus y pues cobrarse cada golpe recibido. La gente se asusto mucho, algunas mamas alejaron a sus hijos de las ventanas, yo cogi mi bolso y me prepare para esquivar alguna piedra, por si la hubiera.
El pastor perdio el habla nuevamente y el chofer y sus amigos arrancaron a toda velocidad para huir del hombre que parecia fuera de si, finalmente encontraron a un policia y le contaron lo sucedido se bajaron los involucrados, mientras los pasajeros esperaban expectantes no tener que bajarse en la zona mas brava de toda la ruta de Comas a Pueblo Libre, que es la Av. Peru por San Martin de Porres.
Poco a poco los comentarios sobre lo sucedido se fueron perdiendo y los tipos que nos pusieron en peligro a todos por ponerse a pelear se bajaron. El pastor termino su sermon y seguimos nuestro camino hasta que me baje en la Av. Garzon y camine a mi casa.
Siempre discrepo con la gente que avala la violencia como solucion a la violencia recibida, creo firmemente que es la solucion mas simple con consecuencias funestas a corto plazo.
Lamentablemente la mayoria de las personas piensa todo lo contrario.